Los distintos medios naturales y sus características
El suelo permanece congelado permanentemente, formando el permafrost. El ecosistema fluvial, formado por ríos y arroyos, es esencial para la vida. Los inviernos son largos y fríos, mientras que los veranos son cortos y suaves. El suelo, sorprendentemente pobre, recicla nutrientes rápidamente.
Los animales, como el reno y el zorro ártico, están adaptados al frío extremo.
El suelo es ácido y pobre en nutrientes. La costa, zona de encuentro entre el mar y la tierra, es un entorno dinámico. La vegetación es escasa, compuesta por musgos, líquenes y pequeños arbustos. El suelo, a menudo arenoso o rocoso, es pobre en materia orgánica. Desde las profundidades abisales hasta los arrecifes de coral, cada zona tiene sus particularidades.
La nieve y el hielo son elementos característicos de este entorno. El suelo, rico en nutrientes, sustenta la vida vegetal exuberante. Es sensible a los cambios de temperatura y la acidificación del océano. La fauna, como la cabra montesa y el águila real, se encuentra adaptada a las bajas temperaturas y la escasez de oxígeno.
La erosión costera y la contaminación amenazan la estabilidad de este medio. La contaminación marina amenaza la salud de este valioso medio. La fauna incluye grandes herbívoros y depredadores adaptados a la persecución. La alta montaña, con climas extremos, presenta una vegetación adaptada a la altitud.
La pradera, extensa y llana, se caracteriza por la predominancia de hierbas. El arrecife de coral, ecosistema marino de gran biodiversidad, se forma por la acumulación de esqueletos de coral. Los incendios naturales y el pastoreo mantienen el equilibrio del ecosistema.
Alberga una gran variedad de peces, invertebrados y algas. El ecosistema marino, vasto e interconectado, alberga una gran diversidad de vida. La fauna es extremadamente variada, desde insectos hasta grandes mamíferos.