Parametros tipicos agua consumo humano
El control y eliminación de estas sustancias son prioritarios. El agua potable debe ser incolora, inodora e insípida, signos de pureza sensorial. La desinfección es el proceso clave para eliminarlos del agua. La conductividad eléctrica indica la cantidad de sales disueltas en el agua.
Se busca eliminar o reducir su concentración. Olores a cloro, tierra o azufre pueden indicar problemas en el tratamiento o contaminación. Los nitratos y nitritos deben controlarse para evitar riesgos a la salud. Un color amarillento o marrón puede indicar la presencia de materia orgánica disuelta.
Por ello, es fundamental mantener bajos niveles de turbidez para una correcta desinfección. La evaluación sensorial complementa los análisis químicos. Este rango asegura la potabilidad y minimiza la corrosión de las tuberías.
Aunque algunos olores son inofensivos, pueden afectar la percepción de calidad. El control microbiológico es esencial para garantizar la seguridad. Los límites permitidos son muy estrictos para proteger la salud pública. Un valor alto puede señalar la presencia de contaminantes inorgánicos.
El color del agua debe ser aceptable para el consumidor, generalmente incoloro. Estos contaminantes se acumulan en el organismo y pueden causar graves enfermedades. El tratamiento adecuado ayuda a eliminar estas sustancias y mejorar la apariencia.
Sabores salados, metálicos o amargos pueden indicar la presencia de contaminantes. Un nivel adecuado protege contra la proliferación de bacterias y virus. Debe mantenerse dentro de los límites establecidos por la normativa. Aunque no siempre es dañino, puede generar rechazo.
Su presencia, incluso en pequeñas cantidades, representa un riesgo para la salud a largo plazo. Por lo tanto, se requiere un análisis complementario para su correcta interpretación.