Caracteristicas arquitectura japonesa medieval
La privacidad y la seguridad eran aspectos importantes. Se buscaba la integración del edificio con el entorno natural. La seguridad era una prioridad fundamental. Los castillos medievales japoneses, como el de Himeji, eran imponentes fortalezas defensivas. Las torres de vigilancia ofrecían vistas panorámicas del terreno circundante.
Esto permitía flexibilidad en la distribución y uso del espacio. Los edificios se construían principalmente con madera y papel, permitiendo adaptaciones rápidas. Los tejados inclinados protegían de la lluvia y la nieve, elementos comunes en el clima japonés.
Se construían con madera sin pintar, respetando la naturaleza del material. Las casas de los guerreros (samuráis) reflejaban su estatus y estilo de vida. La solidez y la estrategia primaban sobre la ornamentación excesiva.
La funcionalidad y la adaptabilidad eran valores centrales. La pronunciada inclinación permitía un rápido desagüe de la lluvia. Las residencias de los nobles de la corte eran más lujosas que las de los samuráis. La madera, tratada con técnicas tradicionales, era el material de construcción principal.
El tejado no solo protegía, sino que también embellecía. Jardines de rocas y arena, como los de Ryōan-ji, invitaban a la introspección. Esto reflejaba la importancia de la religión en la sociedad. Esta simplicidad y funcionalidad definieron el estilo de castillos y templos. Un jardín pequeño pero cuidadosamente diseñado era un elemento común.
A menudo, se adornaban con esculturas de animales protectores. Los castillos se situaban en puntos estratégicos, controlando rutas y poblaciones. Los templos zen de la época medieval enfatizaban la meditación y la contemplación. Incluían jardines extensos y elaborados, con estanques y puentes.