8 caracteristicas de la vida
La reproducción asegura la supervivencia de las especies a través del tiempo. A través de él, los organismos obtienen energía y materiales para crecer y repararse. La adaptación es esencial para la supervivencia a largo plazo de las especies. Crecimiento es un rasgo distintivo; los seres vivos aumentan en tamaño y complejidad.
Esta información determina las características del organismo. La homeostasis, el mantenimiento del equilibrio interno, depende de esta organización. Permite buscar alimento, escapar de depredadores y encontrar pareja. El crecimiento y el desarrollo son fundamentales para la madurez.
La homeostasis es vital para la supervivencia y la salud. Herencia es la transmisión de información genética de padres a hijos.
Es fundamental para la supervivencia de la mayoría de los seres vivos. Generalmente implica la absorción de oxígeno y la liberación de dióxido de carbono. Esta capacidad se desarrolla a lo largo de generaciones mediante la selección natural. El desarrollo acompaña al crecimiento, especializando las células y los tejidos.
Reaccionan a cambios en su entorno, como la luz, el sonido o la temperatura. Este proceso se basa en la variación genética y la selección natural. Esto implica la detección de cambios en el entorno interno o externo. Puede ser sexual, con intercambio genético, o asexual, con copias idénticas.
Homeostasis es la capacidad de mantener un ambiente interno estable. Este proceso transforma la materia y la energía para sustentar la vida. Este proceso implica la incorporación de nueva materia y energía al organismo. Esta complejidad organizada permite la ejecución de funciones específicas y coordinadas.
La irritabilidad permite la interacción con el mundo circundante. La evolución impulsa la diversidad de la vida en la Tierra.