Caracteristicas de la segunda parte del renacimiento sxvi
Se narraban historias bíblicas y mitológicas con gran detalle. El amor, la armonía y la proporción se consideraban valores fundamentales. El espectador se sentía inmerso en el espacio representado. Se construyeron grandes palacios, iglesias y villas señoriales. El Vaticano se convirtió en el centro neurálgico del arte europeo.
El concepto del "artista divino" comenzó a tomar forma. Sus obras transmiten una sensación de vida y movimiento incomparables. Esta sutileza en los contornos creaba un efecto de atmósfera y misterio. La cúpula de San Pedro es un ejemplo icónico. El estilo clásico romano se reinterpretó con gran elegancia.
Sus figuras transmitían fuerza, pasión y una profunda expresividad. La técnica del sfumato alcanzó su máxima expresión con Leonardo da Vinci. Los creadores buscaban la fama y el reconocimiento por su genio. Rompió con el clasicismo puro del Alto Renacimiento. Las obras maestras del Renacimiento se conocieron en toda Europa.
El colorido vibrante y la grandiosidad de las escenas impresionaban al espectador. La pintura al fresco floreció en las paredes de palacios y capillas. Estas imágenes servían como símbolo de poder y prestigio. El retrato adquirió una gran importancia como género artístico. Los grabados se volvieron populares y accesibles.
El mármol cobraba vida bajo sus manos. La luz y la sombra se usaban con maestría.